
La ruleta es el juego por antonomasia de los casinos. La vistosidad de su desarrollo con el croupier cantando la jugada y la posibilidad de que lo jueguen múltiples personas simultánemente lo hacen muy atractivo. Pero sepamos de donde viene.
La palabra ruleta viene del francés roulette, cuyo significado es rueda pequeña. Su uso como juego es inmemorial, aunque la primera documentación que se conserva es de la Edad Media.
La invención de la rueda y las connotaciones mágicas de los círculos que giran sobre un centro o eje inmóvil sin que se pueda determinar dónde pararán son el origen de este juego, que siempre ha tenido antecedentes mágicos.
La ruleta o rueda de la fortuna, tal y como la conocemos hoy, es fruto del brillante matemático y filósofo francés Blaise Pascal, que ideó un círculo y un panel con 36 números colocados en un equilibrio casi perfecto (no incluía el cero) para un juego que se usase en reuniones sociales y familiares. Tal es así que la proporción de que saliera cada número era equitativa, es decir, 1/36, lo que daría un juego en el que difícilmente puede haber grandes ganadores y perdedores.
Más tarde, para su uso profesional por parte de empresas que aportaban el local, los instrumentos y personal de juego se añadió el cero, número que proporciona la ganancia a la casa, rompiendo el equilibrio del 1/36 por un 1/37 que produce unos beneficios del 2,38% a la empresa organizadora.
En los países anglosajones se introdujo además el doble cero (00), doblando el posible beneficio del casino al 5,26%.



