
Un británico ha llevado a la práctica eso de que se puede apostar sobre todo. Tras diagnosticarle un cáncer terminal en 2006, apostó 100 libras a que moriría después del 1 de junio, es decir, que en esa fecha iría a cobrar las ganancias personalmente porque estaría vivo.
Después de esa fecha el señor Matthews vio recompensada su esperanza no sólo con su propia vida, sino también con 5.000 libras esterlinas y el reto no fue suficiente para el apostador, que volvió a jugar otras 100 libras a que el 1 de junio de 2009 seguiría vivo.
Matthews cobrará así este lunes otras 5.000 libras. Y se planteará otro desafío: obtener el 1 de junio de 2010 una nueva victoria en su particular apuesta contra la muerte, y ser entonces otras 10.000 libras más rico.
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